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DURMIENDO EN FAMILIA: CUANDO EL COLECHO ES COSA DE 4

Recuerdo el día de mi primera ecografía como si fuera ayer. Tras la emoción de saber que todo iba bien, llegó la impaciencia por empezar a prepararlo todo (nuestra vida, nuestra casa…) para la llegada de Alessandra.
Así que, el día de la eco de los tres meses, nos fuimos directos a Ikea a comprar la habitación para la peque.

Unas semanas después ya estaba todo preparado y una preciosa cuna blanca esperaba la llegada de mi niña. Pero la vida te lleva a veces por caminos que nunca imaginaste.

Cuando Alessandra nació, recuerdo que me costaba dejarla en la cunita del hospital. Así que, pasó casi todo el tiempo en la cama, conmigo, conociéndonos, respirándonos, alimentándose de mí.
Y al llegar a casa me pasó exactamente lo mismo.
Me costaba un mundo dejarla en la minicuna que teníamos en nuestro dormitorio.
En cuanto se despertaba por primera vez, me la ponía al pecho y acabábamos las dos dormidas en la cama. Y ya no volvía a la minicuna en toda la noche.

Fueron pasando las semanas, y esa minicuna (que solo usaba a ratos y para las siestecitas) se le quedó pequeña.

Y para mí era impensable dormir de otra forma que no fuera junto a ella. Así que, sin haberlo preparado, sin que formara parte de mis planes, decidimos seguir practicando el colecho sin ni siquiera saber que se llamaba así.

Mis despertares eran leves. Ella se cogía al pecho y en cuestión de segundos volvía a estar dormida, por lo que las noches eran bastante tranquilas y podía descansar más de lo que creía.
No tenía que levantarme a prepararle el biberón, ni tenía que acudir a su habitación a cogerla de la cuna si lloraba… la tenía a mi lado y claro, ella dormía plácidamente porque estaba donde tenía que estar y tenía cerca todo lo que necesitaba.

¡Quién me lo iba a decir!

EL COLECHO CUANDO PASAMOS A SER CUATRO

Tuvimos muchas dudas cuando nos enteramos de que Marcelo venía en camino.
No teníamos claro cómo íbamos a organizarnos… nuestro dormitorio es pequeño y tenía un armario empotrado, por lo que era inviable una cama más grande, no cabía.
Tampoco nos cuadraba que Alessandra durmiera en otra habitación y menos someterla a ese cambio durante el embarazo ya que no queríamos que asociara ninguna experiencia negativa con su hermano (y dormir lejos de mami, sin duda, iba a serlo).

Le dimos muchas vueltas al tema del colecho y al final, tras mucho meditar, decidimos liarnos la manta a la cabeza.
Martillo en mano, destrozamos (literalmente) el armario empotrado. Compramos una cama de 90 y la pegamos a la nuestra (de 1,80) y nos deshicimos de las mesitas de noche.
¿El resultado? Una cama estupenda de casi 3 metros de ancho, lista y preparada para albergar el sueño de toda una familia.

Y en estas estamos.
Al lado de la barrera duerme Alessandra. A su lado yo, luego Marcelo y en la cama de 90 duerme el papi.
Juntos pero no revueltos.
Durmiendo. Descansando. Colechando.
Siguiendo nuestro instinto y haciendo oídos sordos a los comentarios (que si la intimidad, que si la pareja, que si se malacostumbran, que si a ver quien les saca de ahí…)
Como las pocas patadas me las llevo yo, mi vida en pareja es de mi marido y mía (y de nadie más) y estoy plenamente convencida de que con quince años ninguno de mis hijos va a querer dormir conmigo, hago básicamente lo que me sale del alma.

El colecho llegó a nuestra vida sin esperarlo, sin planificarlo. Como debe ser. Como una respuesta natural de nuestro instinto a las necesidades de mis hijos y a las mías propias.
Y qué bien se siente una consigo misma cuando cría como realmente quiere y no como quiere el resto del mundo…

 

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13 Comentarios

  • Responder Madresestresadas 31 enero, 2018 en 12:45

    ¿Sabes lo que me estresa a mi con esto del colecho? Que me desarropen!
    Tengo un hijo muy friolero , y yo más todavía y otra hija muy calurosa. Mato si me desarropan!!

  • Responder Nueve meses y un día después 31 enero, 2018 en 20:25

    A mí me ha pasado igual, que sin planteármelo he acabado colechando con el Segundo. Al primero no le gustaba que le metiéramos en la cama. Qué cosas. Así que hoy precisamente comentaba con mi marido que igual en algún momento lo que hay que hacer es meter una cama de 90 al lado y santas pascuas. Veremos jeje.

  • Responder Itzel 4 febrero, 2018 en 20:40

    Ohhhhh que ganas me da haber hecho lo mismo, aquí somos cinco en total y era cuestión de espacio y económico imposible hacer colecho con Javier y los mellizos, Javier es el que sigue en la cama con nosotros, los mellizos estuvieron en minicunas en la habitación hasta los 7 meses y ha sido una pena no mantener el colecho.

  • Responder Mama Arrullo 4 febrero, 2018 en 22:58

    Me encanta! De hecho yo también en algún momento he pensado en pasar a una cama de 2 metros! Desde que nació el pequeño apenas conoce la cuna. La mini cuna ni para siestas la utilizó y a mí me encanta dormir con ellos!

  • Responder La sonrisa despeinada 5 febrero, 2018 en 09:23

    Lo de la cama grande sin duda es necesario. Nosotros hicimos colecho pero con cuna de colecho con Pitufona, cuando se le quedó pequeña ya pasó a la habitación con su hermano. Mis niños no han sido mucho de colecho porque les gusta su espacio, eso sí a veces vienen los dos y mi cama de 1.40 se queda muy muy pequeña, me da envidia la tuya!

  • Responder Vero de La Opinión de Mamá 5 febrero, 2018 en 12:05

    Uffff, me encanta que colecheis, debe ser genial pero yo con la espalda me es imposible… Las veces que lo hemos intentado he acabado fatal y con medicación….

  • Responder Mis chic@s y yo 5 febrero, 2018 en 16:10

    Me pasó lo mismo que a ti que una cosa son los preparativos antes de que nazca y luego la realidad mis hijos tenían minicuna pero siempre acabaron en la cama. Lo veo mucho más cómodo que ir levantandose toda la noche, aunque te confieso que de bebés mi sueño era un duermevela muy ligero. Mi cama doble es pequeña pero p0r ella han pasado los tres aunque por turnos 😉

  • Responder Una madre legal 7 febrero, 2018 en 12:58

    Yo tuve muy claro desde el principio que no iba a practicar colecho y he tenido la suerte de que mi hija duerme desde el primer mes más de 10 horas seguidas. Pero entiendo que para otras familias sea la mejor opción para descansar, o que simplemente les apetezca practicarlo.
    Me alegro de que vosotros hayáis encontrado una fórmula que os satisfaga. De los comentarios, hay que pasar. La gente opina demasiado y a veces con un criterio contradictorio.

  • Responder Mamacuchufleta 7 febrero, 2018 en 15:39

    Madre mía, tenéis sin duda, una súper cama familiar! Nosotros nos decidimos por no hacer colecho, Enzo duerme en su habitación desde los 4 meses más o menos, y nunca ha sido un problema para él, eso si, si en cualquier momento ha necesitado venir con mami, no lo he dudado, así que hay días y momentos en los que la familia duerme junta. A veces pienso que pasará cuando bebé2 nazca y duerma en la minicuna a mi lado, quizás el Tete grande quiera estar más con mami, veremos a ver cómo va la cosa!

  • Responder Refugio de crianza 7 febrero, 2018 en 21:19

    Yo era de las de “a los 3 meses a su cuarto”…y bueno, aquí seguimos, los 3 en la cama 5 años después jaja. Bueno, ahora a veces 4 con el gato. La verdad es que nosotros dormimos bien, el peque no se despierta, no es de los que se mueven y todos descansamos, si no fuese así, quizás habríamos tenido que cambiar ya el plan.

  • Responder Cuestión de Madres 8 febrero, 2018 en 09:01

    Me encanta vuestra solución!!!! Nosotros seguimos con el colecho pero intermitente. Cuando fue a nacer la pequeña mi mayor ya quería ir a su cama él solito. Genial para nosotros pero… llegó la hermanita…. dormía con nosotros para que tuviera libre acceso al pecho,… a él le dio “envidia” y también quería y… todos juntos a la cama!! Luego se volvió a ir el mayor. Luego salió la pequeña y volvió el mayor. Y ahora… según el día y si tienen malos sueños o no, viene uno, el otro o… los dos!!!

  • Responder Elena 9 febrero, 2018 en 12:24

    Siempre defiendo el colecho como algo que hay que probar al menos una vez. Nosotros lo practicamos con el mayor hasta los 4 años y con la pequeña seguimos en ello con sus casi tres añitos. Es algo maravilloso, a veces agotador, pero una fuente de confianza al final para ellos, de cercanía, protección… Con la de veces que se despierta mi hija pequeña que duerme fatal, si no practicáramos colecho, qué sería de nosotros xD

  • Responder Anya Torralbo 12 febrero, 2018 en 10:52

    Chicas, Miranda nace en Abril y queremos hacer colecho con ella, ya tenemos la cuna comprada y todo el kit. Pero me da muchísimo miedo a que pueda aparecer en mi cama y aplastarla. Habíamos comprado un colchón con posicionadores por ello, pero por consejo del pediatra los hemos devuelto. Me podéis dar algún peque consejo a esta madre primeriza?
    Gracias

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