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EL DÍA QUE DECIDIMOS NO OBLIGARLA A COMER

Necesitaría doscientos manuales para poder hacer frente a cada una de las preocupaciones o de las dudas que se me presentan en el día a día con mis hijos. Aunque en realidad, soy consciente de que los manuales no sirven de mucho (bueno sí, a veces están genial para confundirte y acabas más liada de lo que empezaste)

Lo de la crianza respetuosa me pilló en bragas. Y lo digo así porque yo no sabía ni qué significaba, ni que había que hacer, ni que había que dejar de hacer. Yo, simplemente, hacía. A mi juicio, bajo mi criterio (y el de mi marido, obviamente) y según mi instinto me decía.

Una de las cosas que me preocupaba era el tema de la alimentación. Creo que a todas y a todos nos pasa. Si vemos que no comen pescado, o fruta, o verdura… nos agobiamos y entramos en modo desesperación con aviones y trenecitos incluidos.

Mi primera maternidad ha sido como una prueba ensayo-error. Me equivoqué en muchas cosas (y me sigo equivocando) pero al menos he intentado subsanar esos errores, aprender de ellos y no repetirlos con mi bebé.

En cuanto a la alimentación, uno de mis grandes errores (o al menos yo lo considero así) fue darle muchos purés y caer en la tentación de los purés en bote. No hemos abusado de ellos excesivamente pero sí es cierto que se terminó acostumbrando a la textura suave, al dulzor (porque algunos llevan azúcar para parar un tren) y luego fue complicado introducir según qué alimentos y según qué texturas.

Pero (quien no se consuela es porque no quiere) acertamos en algo fundamental y que creo que al final, ha tenido más peso del que imaginábamos. Nunca la obligamos a comer. Y cuando digo nunca es nunca.

Esos días en los que estaba resfriada, o con un poco de dolor de barriga, o no se encontraba bien a causa de los brotes alérgicos… mucho pecho. Era lo que le apetecía y yo no se lo negaba. Al contrario, me daba una seguridad y una tranquilidad impresionante porque sabía que, al menos, estaba alimentada.

He de decir que el libro «Mi niño no me come» de Carlos González terminó por afianzar lo que yo ya sabía y me vino genial para seguir confiando en mi papel y en mi forma de abordar este tema.

Ha sido un año duro. Quienes me seguís o me conocéis lo sabéis. 9 alergias alimentarias condicionan la vida hasta un punto que jamás podría haber imaginado. Conseguir una alimentación equilibrada sin leche, soja, pescado blanco ni azul, legumbres, tomate, carne de cerdo, trigo ni huevo ha sido una odisea.

Pero nunca caí en obligarla. Y lo más importante: nunca me planteé destetar.

Os cuento todo esto porque anoche fue increíble. Mi hija no comía pescado antes de su alergia (excepto triturado en croquetas). Ayer pidió pescado para cenar. Verla comerse la dorada a la plancha fue impresionante para mí. Tenía mucho sueño así que yo la estaba ayudando y como también estaba dándole de comer al peque, para no esperar, acababa cogiendo ella misma los pedazos de pescado con los dedos.

Y no. No fue una excepción.

La semana pasada pidió comer salmón. Y lo ha pedido ya dos veces más.

Permitidme el lujo de sentirme orgullosa de mí misma. Porque a pesar de ser la madre más imperfecta que existe y cometer cientos de errores, esta vez no me equivoqué. La respeté. Respeté sus gustos, sus tiempos. Y lo conseguimos. Lo consiguió.

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7 Comments

  • lulyladelaluzenlalluvia

    Me encanta!! Entiendo perfectamente esa sensación y no por alergia pero con mi mayor también caí en tarritos y demasiados purés y que comiera algo más solido o una simple tortilla fue un proceso muuuuy lento,pero acabo pidiéndolo él y para mi fue una gran satisfacción. Un beso y me alegro de que lleve tantas alergias superadas!!

  • Zaida - Mamacuchufleta

    La verdad que mi hijo siempre ha comido súper bien, pero lleva una racha un poco difícil, apenas quiere comer, se cansa enseguida y no come como antes… reconozco que hay veces que me desespero muchísimo, pero tienes razón, deberíamos darles su tiempo, así las cosas siempre salen mejor.

  • mayte mendez

    Buenas noches guapisima
    Me ha gustado mucho tu post y yo he sido y soy de las que no obliga a comer, y mas que nada porque mis padres siempre me lo han recordado, que a nosotros tres ( mis hermanos y yo) nunca nos han obligado y de esa manera hemos sido mas propenso a comer de todo y mejor poco a poco.
    Aunque a veces como dice Zaida es desesperante pero me sale con cada cosa que me dan risa luego.
    Saludos

  • Vero de La Opinión de Mamá

    Yo recuerdo que el mayor no comía nada de bebé, era desesperante… Y yo venga a obligarlo hasta que un día, lo poco que había comido, por mi insistencia, lo vomitó…
    Nunca más le obligué… Y ahora come casi de todo y la peque, de todo y todo lo quiere probar…

    Pero bueno, a veces pecamos de no saber, querer lo mejor para ellos a toda costa, etc…

  • Refugio de crianza

    Uf….ni se cuantos post llevo escritos sobre que el niño no come. Me tocó uno de esos, y he pasado todas las fases ya: Pasotimos, cabreo, chantaje… al final, he optado por lo mismo, no obligar, aunque a veces se hace duro cuando ves que en todo el día come una croqueta. ¡No se de qué vive!

  • Una madre legal

    Cuidar la alimentación de un bebé con ese número de alergias debe ser muy duro… Tu post demuestra una vez más que a veces todo lo que necesitamos es seguir nuestro instinto. Obligar a los niños a hacer (o en este caso comer) algo puede resultar contraproducente a largo plazo. Ahí tienes ahora a tu peque, pidiendo pescado 🙂

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