Maternidad

LA COBAYA: UNA MASCOTA IDEAL PARA LOS NIÑOS

Como ya os he comentado más de una vez a través de las redes sociales, mi hija (5 años) lleva meses pidiéndonos una mascota.

Y a pesar de tener muy asumido que ni un perro ni un gato era posible, me pedía cualquier otra alternativa, desde un pez a un hámster pasando por tortugas o pájaros. El caso es que ella se sentía lo suficientemente responsable como para cuidar de un animal de compañía.

 

POR QUÉ LE DIJIMOS “NO” A UN PERRO

 

Su primera opción siempre fue un perro pero yo tenía clarísimo que eso era absolutamente imposible por varios motivos:

  1. Tengo alergia al pelo de perro (y de gato). No tengo brotes alérgicos cuando me acerco pero mi salud ha mejorado bastante desde que no tengo contacto diario con ellos. Antes vivía en una continua primavera sin saber por qué, estornudando continuamente y con un picor de nariz bastante intenso.
  2. Ella también tiene alergia al pelo de perro. Dio positivo en analítica. De momento no ha tenido ninguna reacción pero si está sensibilizada, la reacción puede desencadenarse cuando sea tarde y el animal ya esté conviviendo con nosotros
  3. Un perro necesita tiempo. Yo podría decir que tengo entre muy poco y nada de tiempo libre. Y tener un perro conlleva un gasto de tiempo que no estaba dispuesta a asumir en estos momentos. Estoy en una etapa de mi vida en la que huyo de cualquier cosa que pueda provocarme una pizca de estrés y sé que finalmente la responsabilidad de sacarle y atender sus necesidades recaería sobre mí. No es el momento para cargarme con más obligaciones
 

PÁJAROS Y PECES: PROHIBIDOS EN CASA

 

No puedo evitar que ver a un pájaro enjaulado o a un pez en una pecera me provoque una gran tristeza.

Tener uno de estos animales en casa iría absolutamente en contra de mis principios y de los valores que quiero inculcarles a mis hijos.

El pasado año sí tuvimos un pajarito durante unas semanas. Se cayó de su nido y tuvo la fortuna de que mi hija se cruzara en su camino.

 
 

Vivió en casa en semi libertad. Solo le metíamos en su cajita para dormir.

El resto del tiempo lo pasaba entre nuestro patio y las estanterías del salón. Y a menudo en las manos de mi hija, que no paraba de darle caricias. Cuando estuvo preparado, voló. Y nunca más le volvimos a ver. 

 
 

Para nosotros es la única manera posible de tener un pájaro en casa.

 

LA TORTUGA ¿NUESTRA ÚLTIMA OPCIÓN?

 

Con el resto de animales me sucede lo mismo que con los peces y los pájaros.

Además, los hámsters estaban totalmente descartados de nuestra lista. A la mínima de cambio echaría a correr y no me apetece nada estar continuamente buscando al animalito por los rincones de mi casa.

Como última opción valoramos la tortuga de tierra ya que la tortuga de agua me parecía demasiado peligrosa para ellos (sobre todo para el pequeño). Leí que expulsan salmonella en sus heces que se expande por todo el agua y el chico se mete las manos en la boca continuamente casi sin que nos dé tiempo de frenarle. Un riesgo innecesario.

Pero cuando ya estábamos decididos, vuelven a asaltar las dudas. 

Y me sorprende ver a mi hija llorar, pidiéndome por favor una mascota y recordándome lo responsable que es. Y ciertamente lo es.

 

NUESTRA ELECCIÓN: UNA COBAYA

 

Tras buscar información y preguntar a profesionales, tomamos la decisión.

Una preciosa cobaya vive con nosotros desde hace algunas semanas ¡y nos tiene enamorados!

 
 

¿Qué cuidados necesita?

Mantener su jaula limpia. Cambiamos el serrín con mucha frecuencia y al menos una vez al día limpiamos todas las cacas y tiramos el serrín donde haya hecho pis. Procuramos que su casa esté siempre limpia y cómoda.

Que no le falte agua ni comida. Tiene un comedero con comida especial para cobayas (maíz, pipas…) y además bastante heno (¡¡le encanta!!). Y por supuesto su bebedero con agua limpita.

Vitamina C. Las cobayas necesitan un aporte extra de Vitamina C ya que no la sintetizan por sí mismas y un déficit de esta vitamina puede acarrear graves consecuencias para su salud.

A nuestra cobaya le gusta muchísimo el zumo de naranja así que casi todos los días le damos dos jeringuillas de zumo. Habíamos probado con otros alimentos como el pimiento rojo, pero no conseguíamos que lo comiera así que optamos por el zumo.

Correr. Es fundamental que haga ejercicio y que pueda correr libremente. Aunque le hemos comprado una rueda a la que de momento no le ha hecho mucho caso, preferimos que corretee con total libertad y que explore.

Cuando hace bueno la sacamos al patio. Y si no, en el salón (bajo supervisión) o en la habitación de juego de los peques (previamente ordenada y bajo el cuidado de mi hija).

 

Lo cierto es que es un animalito adorable, muy expresivo y muy gracioso. Y yo, que era la más reacia a tener mascota… ¡estoy encantada!

 


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