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maternidad y crianza, recientes

RABIETAS: ¿CÓMO ACTUAR? (1ª parte)

Una de las principales dificultades que nos encontramos en la maternidad es la temida etapa de las rabietas. Y digo “dificultades” y “temidas” porque desde casi que nace nuestro bebé nos empiezan a advertir de lo difícil que es afrontar esa fase. Y lo que es peor: nadie nos sabe orientar sobre qué hacer cuando comiencen.

Es de vital importancia que sepamos en qué consiste una rabieta, por qué sucede y cómo podemos ayudar a nuestro hijo o hija a sobrellevarla, siempre desde el respeto, el amor y la comprensión.

Le he trasladado a mi querida Ana Martínez Acosta (AmaPsicología), maravillosa psicóloga especializada en crianza respetuosa, las principales dudas que me surgen acerca de las rabietas, para conocer su punto de vista a nivel profesional. Como es un post con muchísimo contenido, he decidido dividirlo en dos para que se nos haga más llevadera la lectura.

 

Qué son las rabietas y a qué edad suelen comenzar a producirse

Se les llama “rabietas” a los episodios, más o menos intensos, de enfado y protesta de niños y niñas pequeños, normalmente de entre dos y cuatro años. El temperamento de cada niña o niño tiene mucho que ver con esta intensidad en los episodios de enfado: hay niños y niñas, sobre todo aquellos con una mayor sensibilidad, que pueden presentar respuestas muy intensas ante la frustración, desde antes de esa edad… ¡incluso desde el nacimiento!

A pesar de ello, se suele señalar esta etapa, más sensible ante la frustración y con una mayor intensidad en la respuesta entre los dos y los cuatro años.

 

¿Son realmente necesarias las rabietas para el desarrollo de la personalidad del niño o niña?

Muchas personas especializadas en el desarrollo evolutivo infantil, señalan estos episodios de enfado como una señal exterior de un desarrollo interno de los niños y niñas: se suele hablar de la “formación de la personalidad” y de la importancia de “probar los límites” de las personas adultas que los rodean, fortaleciendo su propio carácter, en oposición con lo que desde fuera se les impone.

En mi opinión, es importante tener en cuenta que el desarrollo de la personalidad está muy relacionado con el desarrollo cerebral, y que este crecimiento (tanto a nivel neuronal como a nivel de personalidad) se va produciendo a lo largo de toda la vida.

A medida que crecemos, nuestro cerebro hace nuevas conexiones, aprendemos, nos desarrollamos… Y hay momentos en que este desarrollo se produce de forma más rápida o más intensa de lo habitual. Son momentos de “explosión”, en los que los cambios son tan veloces que a nosotras mismas nos cuesta trabajo asimilarlos, y necesitamos un tiempo de acomodación para terminar de ajustar los nuevos aprendizajes a nuestra personalidad y nuestra vida. Esto, repito, se produce a lo largo de todo nuestro ciclo vital: todos podemos pensar fácilmente, por ejemplo, en la adolescencia, uno de estos “periodos críticos” más famosos.

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Los “terribles dos años”, los cambios en el desarrollo neuronal/de la personalidad que se producen durante este periodo en los niños y niñas, es otro de esos períodos de gran crecimiento. Se produce una asunción de muchos nuevos logros a nivel cognitivo que dan como resultado estas “explosiones” que pueden traducirse como momentos en que experimentamos irritabilidad, baja tolerancia a la frustración, gran sensibilidad…¿No os suena? Parece que describimos a un adolescente… Y también, seguro que más de una, nos hemos sentido así muchas veces, ¡tal vez no hace mucho!

Es así. No es exclusivo de los dos años. La diferencia es que a los dos años, uno tiene muchos menos recursos para gestionar esas “explosiones” interiores: es un gran aprendizaje, también, para empezar a adquirirlos.

 

Las rabietas se pueden prevenir

Chequear el estado físico de nuestros peques y asegurarnos de que están bien descansados, no tienen hambre, están cómodos… puede ser un buen comienzo para facilitarles este momento de gran sensibilidad.

Para ello, y para prevenir las rabietas, nada mejor que conocer bien a nuestros hijos. Qué les pone nerviosos, cuáles son sus necesidades, qué situaciones o actividades les agotan o les excitan de forma que luego es fácil que deriven en un enfado… Cada niña, cada niño (como cada persona de cualquier edad) es un mundo, y cada una con sus peculiaridades, que no tienen por qué ajustarse, para nada, a la regla general.

Estoy pensando, por ejemplo, en una familia con la que trabajé hace poco. Uno de sus mayores momentos de conflicto eran los cumpleaños de los amiguitos o familiares de su hijo, de tres años. Los papás eran muy sociables y disfrutaban muchísimo con estas fiestas, pero irremediablemente, el peque derivaba en una rabieta tarde o temprano y terminaban marchándose muy angustiados.

Mi planteamiento fue: “¿Y por qué seguís llevándoles a los cumpleaños?”.

“Mujer, a todos los niños les gustan los cumpleaños. No se los va a perder…”.

Bueno, a este niño, concretamente, no le gustaban nada los cumpleaños. Lo pasaba fatal. Prefiere, de sobra, jugar con uno o dos amiguitos a la vez en una merienda en casa, en la que los papás igualmente pueden socializar tomando un café con sus papás y mamás amigos… Adaptándose a las necesidades de su hijo (dentro de lo posible) y aceptando su singularidad. Seguramente, dentro de unos años, cuando se le haya olvidado lo mal que lo pasaba en los cumples de los primos, este peque vuelva a interesarse por las celebraciones… ¡o no! Todos somos tan diferentes… Eso sí, las rabietas aminoraron muchísimo desde que respetaron esa singularidad.

Conocer a nuestros hijos e hijas, estar en conexión con ellos y estar en conexión con nosotras mismas, es la mejor manera de caminar juntos, de la forma más armoniosa posible.

También se suele señalar como importante que existan unos límites bien marcados, de forma que los y las peques sepan a qué atenerse en cada momento y así les den seguridad. Estoy muy de acuerdo con este planteamiento aunque el tema de los límites ¡nos daría para otra entrevista completa!

 

 

¿Cómo debemos actuar como padres ante una rabieta?

La egunda parte de esta magnífica entrevista a Ana Martínez Acosta, de AmaPsicología, aquí.

Te invito a seguirla en Facebook haciendo click aquí.

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71 Comentarios

  • Responder Soulmate 16 enero, 2017 en 12:00

    La verdad que nosotros tenemos familiares con niños pequeños y a veces hay alguna que otra rabieta y es realmente interesante este post para saber más sobre ellas.
    Además hemos leído que el jueves colgaras la segunda parte de la entrevista sobre dicho tema y no nos lo vamos a perder!

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:28

      ¡¡Muchas gracias!!
      Puede ser útil para cualquier miembro de la familia.

  • Responder Emprendedora de pueblo 16 enero, 2017 en 15:52

    Buf, mis peques ya han pasado la época de las temidas rabietAs, pero la peque no te creas que hace tanto y eso que acaba de cumplir 5. Son duras de aguantar, pero al final un día pasan….po más que intentaba evitarlas, acompañarle, entenderla, ayudarla, al final entraba en cólera por una cosa o la otra….

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:43

      Es que no saben como canalizar su frustración. No tienen herramientas. Por eso debemos ayudarles.
      Un fuerte beso!

  • Responder Bella Estilo 16 enero, 2017 en 16:04

    Hola! Todos los días veo niños con rabietas y los pobres padres si saber que hacer.Espero con ansias la segunda parte el jueves
    Bss

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:44

      Es que, en la mayoría de ocasiones, si previamente no nos cuentan todo esto no sabemos qué hacer. Pobres padres pero sobre todo ¡¡pobres peques!!

  • Responder Juan Manuel Lere 16 enero, 2017 en 17:13

    No soy papá, no al menos en el sentido estricto o natural del término, pero mi pareja tiene dos niñxs en esa franja que se plantea aquí!
    Para, mí, desde mi precaria experiencia, el “secret” está en el acompañamiento y el cariño! Rabietas, por lo que sea y a causa de mil matices creo que no son tan malas o sí!

    Me ha gustado la entrada, todo aporte me es útil en materia de cuidado de un niño!
    Abrazos!!!

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:46

      Muchísimas gracias por tu comentario Juan Manuel.
      Estoy contigo. El secreto es el acompañamiento y el cariño. Eso es fundamental. Guardar la paciencia (¡¡nosotros somos los adultos!!) e intentar comprender qué le pasa.
      Igual que para nosotros es un drama no poder pagar la hipoteca, para ellos, en su mente de peque de 2 añitos, es un drama que se le rompa un peluche. Hay que respetar sus sentimientos y ayudarles a encontrar la manera de canalizar su frustración.

  • Responder Cecilia 16 enero, 2017 en 18:48

    Hola!me ha parecido un post genial, siempre me ha parecido un tema curioso el de las rabietas, y la verdad que no lo entendia. Estoy totalmente de acuerdo en lo que comentas del niño que no le gustaban los cumpleaños, parece que si ya desde pequeños no hacemos lo q hace todo el mundo eres el raro, ese es el problema muchas veces, besos guapa!

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:47

      ¡Gracias!
      Realmente cuando vas a contracorriente eres tachado de “raro” o “rara”.
      A mí me miran con cara de pocos amigos cuando mi hija tiene una rabieta y yo me agacho a preguntarle qué le pasa, le ofrezco alternativas y luego le explico por qué se encuentra así y como podemos solucionarlo.
      Si le pegara una torta estarían todos contentos. Menos mi hija y yo, claro.

  • Responder In love with Karen 16 enero, 2017 en 19:05

    Es un poco … como si las rabietas fueran llamadas de atención verdad ??? Es como si ese niño no supiera como comunicarse o como comunicar su fustración. Lo cierto es que la sociedad es intolerante y cuando alguno de nuestros hijos o hermanos tiene una rabieta enmedio de la calle o en un restaurante o en un centro comercial la gente nos mira mal y eso es lo que nos nos ayuda nada a gestionar el momento con serenidad.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:49

      Te entiendo. La gente está esperando que le sueltes una bofetada o le grites. Es lo que hacen casi todos.
      Si tu hijo o hija te llama 4 veces y no le haces caso, a la quinta probablemente gritará, llorará o pataleará. Jo, es que te ha llamado 4 veces antes, ha esperado pacientemente a que terminaras de hablar con el frutero y sigues sin hacerle caso.
      ¿Es una llamada de atención? Claro.
      Lo dejo ahí.

  • Responder Ruth Soto 16 enero, 2017 en 21:00

    Ay, ay, ay…. las rabietas. Ese acto que no sabes nunca cuando aparecerá. Eso que cuando te pilla en el súper comprando se acerca todo el mundo al niño a tocarle la cabeza y a ti te miran mal porque no estás atendiendo a la rabieta…. o cuando empiezan a decirles que si se tienen que portar bien porque si no mamá le va a castigar… ay, que mal llevo las rabietas en el súper, se nota, no? Yo procuro no atenderles cuando están así, es difícil, pero lo intento. La verdad es que con uno de 6 años y otro de 3, hace tiempo que no tenemos una de las fuertes, llantos y quejidos sí, pero no rabietas. Cierto es lo de tener definidos los límites, pero por experiencia propia digo que es muy muy difícil mantenerlos. Gracias por el post

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:50

      Gracias por tu comentario!
      Ése es uno de los mayores problemas: creer que un peque que tiene una rabieta se está “portando mal”
      La gente no entiende que son niños, que necesitan madurar, que no tienen herramientas para liberar su frustración…

      Hay adultos que cuando se enfadan dan patadas a todo lo que pillan. Pero claro, son adultos. Ellos no se están portando mal, solo desahogándose, no? 😉

  • Responder Gladys 16 enero, 2017 en 21:47

    Todavía no tengo hijos, pero conozco de sobras las rabietas y es curioso porque desde fuera lo primero que pensamos es “qué niño tan pesado y malcriado”, pero la verdad es que no es siempre así, sino que hay un trasfondo detrás y pienso que a veces la rabieta es una especie de mecanismo de defensa, pues el niño pequeño aún no sabe expresar ciertas cosas. Y como bien has apuntado, la clave está en conocer a nuestros pequeños, prestarles mucha atención y adaptar el entorno lo mejor que nos sea posible,

    Un saludo.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:51

      Casi nunca es así. Mi hija tiene rabietas y no es ni pesada ni malcriada. Es solo una niña de 3 años que no sabe canalizar su frustración y que necesita que su mamá le ayude a encontrar herramientas para hacerlo.
      Los adultos somos muy crueles al referirnos a los niños :-(

  • Responder Sandra M 16 enero, 2017 en 22:00

    Hola!!
    Pues me ha parecido un post de lo más interesante y esclarecedor. Mi hija ya es mayor, está en plena adolescencia, pero la verdad es que tuve suerte, no tuvo demasiadas rabietas, creo que solamente dos, si no me equivoco.
    Con lo que has dicho de los cumpleaños, pues sí, la hija de una amiga le tenía un pánico atroz a los cumpleaños, así que no los celebraba, solamente en casa con la familia y nada más, pero algo normal, nada de tarta y esas cosas!
    Besos :33

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:51

      ¡Qué bien Sandra! Me alegro que su paso por la temida etapa de las rabietas fueran tan breve je je

  • Responder Algo especial 16 enero, 2017 en 22:33

    El tema de las rabietas hay que saber controlarlo de raíz. Para mí, cuando veo eso en la calle lo primero que pienso es que el hijo, quiere llamar la atención de alguna manera. Me gustaría leer la segunda parte, a ver si me sorprende.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:52

      No tiene por qué.
      Puede ser que le haya ocurrido algo que para él haya sido muy grave y no sepa expresar sus sentimientos de otra forma.

  • Responder Bella Rodríguez, 17 enero, 2017 en 13:16

    A mi hijo de siete años jamás se le pasó la etapa de las rabietas, fuimos con Psicopedagoga, psicóloga, todo, y todas nos dijeron que le faltan límites (?) Aún cuando somos super estrictos. Y ahora mi hijo de dos años empezó a hacer las mismas que el, así que me resulta super útil tu post para poner en práctica y evitar que se le haga una costumbre.
    Saludos!

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:53

      Quizás Bella, (espero que no te moleste mi apreciación), es que no habría que ser tan estrictos.
      Son niños. Es fundamental que tengan límites pero su vida no puede ser un límite en sí.
      Tienen que jugar, explorar, equivocarse… No podemos convertir su día a día en un NO continuo.
      Imagínate que a ti te dijeran e hicieran lo mismo que a ellos. ¿Cómo reaccionarías?
      Yo mal, seguro.

      Espero no haberte molestado.

  • Responder Susie Rodena 17 enero, 2017 en 17:52

    Muy interesante todo lo que nos explica la sícologa. Muchas veces los padres lidian con las perretas de los hijos sin saber porque ocurren o a que se debe. Estoy segura que esta información les va a ayudar mucho. Normalmente, yo he visto las perretas en niños cuando quieren algo y los padres no se lo dan. Es bueno conocer a nuestros hijos y adaptarse a su singularidad como dice la Dra. Pero, también hay que tener mucho cuidado no malcriar al hijo y que haya que hacer todo lo que diga porque sino viene el chantaje de la perreta. Es una situación delicada que hay que tratar con cuidado. Besos.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:56

      Estoy contigo en que es una situación delicada.
      Cierto. A veces un peque quiere una chuche y al no dársela comienza la rabieta.
      ¿Hay que ceder? Porque haya tenido una rabieta no, por supuesto.
      Si consideras que es la hora de almorzar y no debe comerse esa chuche, hay que mantenerse firme.

      Pero hay una diferencia abismal entre decirle gritando que no e increparle y agacharse y decirle tranquilamente “cariño, sé que te apetece muchísimo esa chuche pero ahora no puede ser. Otro día te la compro pero hoy ya vamos a almorzar. Te entiendo cielo, dame un abrazo”

      Puede que se calme y te lo dé. Puede que continúe su rabieta. ¿Quién sabe como reaccionará?
      Pero es que a él le apetecía muchísimo esa chuche. Tiene derecho a llorar porque no puede tener lo que quiere.

      Como cuando tú quieres algo y te das cuenta de que no vas a conseguirlo. ¿No te frustras?

      Con la diferencia de que tú eres adulta y no te pones a patalear.

  • Responder Mi meta, tu salud. Carolina 17 enero, 2017 en 18:51

    ¡Hola!
    ¡Puf! Vaya tema más complicado desde mi punto de vista, puesto que no soy madre, y aunque sí he vivido episodios de rabietas varias con hijos de amigos, la cosa la veo muy desde fuera y la verdad no me había parado jamás a pensar en ello.
    Creo que lo que se expone en el artículo es básico. Los padres tiene que conocer bien a sus peques para poder llevar las situación lo mejor posible y actuar en consecuencia.
    Deseosa ya de leer la segunda parte y como no, le paso el artículo a más de un amigo y amiga que fijo que les viene de perlas leerlo atentamente.
    Besos

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:57

      ¡¡Gracias!!

      ¿Te cuento mi truco?

      Yo nunca dejo a su alcance cosas que pueden provocar en ella una rabieta.

      Si sé que solo puede coger la tablet los domingos, no la voy a dejar a su alcance el resto de días.
      Sería una faena no? Ver algo que te encanta y no poderlo coger je je

      Pues así prevengo que lo pase mal.

  • Responder Tatiana Tf Design 17 enero, 2017 en 23:43

    Las rabietas….Yo era madre muy joven, con 19 años. Experiencia cero. Lejos de mi familia. Y solo se que cuando mi hija se ponía super pesada y además en lugares públicos, yo la miraba fijamente y le apretaba la mano. Y ella se quedaba quieta mirándome con esos ojos tan grandes..Jaja, mano de santo.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:58

      Tengamos la edad que tengamos, cuando somos primerizas lo somos. Y no hay un manual para criar a un hijo je je pero bueno, creo que con estos posts al menos podemos tener una orientación

  • Responder Mamá&nené 18 enero, 2017 en 04:20

    Hola, creo que se ha tocado un punto clave en el tema de las rabietas, y es “Conocer bien a nuestros hijos”, ello nos permite anticiparnos a situaciones que podrían desencadenar rabietas y atenderlas de la forma en que nuestros hijos lo necesitan. Ahora bien, qué tanto nos preocupamos en conocer a nuestros hijos, en especial si se trabaja fuera de casa y el tiempo que se comparte con los hijos es limitado. y muchas veces enfocado en compartirlo con entretenimiento. En este caso mi sugerencia, si se me permite, es observar y preguntar, observar hasta el mínimo detalle de comportamiento de nuestros hijos cuando estamos con ellos, y preguntar cuanto sea posible sobre ellos, a sus cuidadores y misses (del nido o guardería) para ponernos al tanto no solo de sus logros o problemas sino de su desarrollo en general. Muchas veces será información sesgada pero sumada a nuestra propia observación, nos acercará más a nuestros pequeños.
    Atender una rabieta, es muchas veces, darle el espacio al niño para ser él mismo, para expresar sus emociones, de ira y frustración como él necesita. Frente a una rabieta en curso, solo podemos acompañar a nuestros hijos, acogerlos, conversar, tratar de evitar que se lastimen o lastimen a otros, pero hasta ahí. Poco a poco, y también con el ejemplo, el niño aprenderá a manejar sus emociones, hasta ese momento, más que guía somos su apoyo y fuente de calma.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:58

      Estoy total y absolutamente de acuerdo con todo lo que dices. ¡¡¡muchísimas gracias por tu aportación!!!

  • Responder Lidia Esther Vega Quintana 18 enero, 2017 en 09:01

    ¡Hola!
    Yo no soy madre, pero trabajo en un lugar donde hay muchísimos niños de estas edades que mencionas y a veces entiendo las rabietas del modo, quiero llamar tu atención, quiero que hagas lo que yo diga, por ejemplo, no ir a clase, desde el punto de vista que los niños a veces suelen ser muy listos en este sentido para conseguir que el padre o madre haga lo que el quiere… vamos es lo que yo observo…. en algunas ocasiones, pero si es cierto, que hay escuchar a los niños y conocerlos…

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:00

      Hola Lidia!
      En el caso que cuentas… Me ha pasado. Mi hija me ha montado rabietas por no querer ir al cole.
      Y siempre ha habido un motivo que la ha hecho no querer ir.

      Era que no quería separarse de mí. Le aterraba.

      Yo pacientemente le he explicado decenas de veces que mami siempre estará en la puerta para recogerla. Incluso algunos días, sin rabieta de por medio, le decía “¿ves? ¿a que te dije que vendría a buscarte siempre?”

      Todo tiene un por qué. No podemos quedarnos en la base, en lo superficial.

      Si un peque no quiere ir al cole… ¡habrá que averiguar por qué! Y así, sabiéndolo, podemos ayudarle.

  • Responder divina 18 enero, 2017 en 17:13

    La verdad es que he oído hablar de ellas pero no tengo niños a mi alrededor por lo que no lo he podido comprobar supongo que son etapas y que como todo hay que pasarlo, lo que pasa es que supongo que todo esta en los límites

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:00

      más que en los límites diría que en la paciencia y en la empatía. un beso!

  • Responder pasky 18 enero, 2017 en 17:59

    Las rabietas… mi pequeño tiene 15 meses y todo el de mi alrededor que tiene niños, me da unos ánimos…y no puedo estar más de acuerdo en lo de que lo principal es conocer a nuestros hijos. Además de no confundir rabietas con genio. Que mi hijo en esto creo que ha salido a su mami, ijiji es un poco inflamable. Pero volviendo al tema, lo esencial a parte de que tengan sus necesidades cubiertas, simplemente, es respirar, e intentar resolver su frustración.
    Buen post, me lo llevo 😉

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:01

      Hay que respirar siempre. SIEMPRE.
      a veces es dificilísimo. Yo, cuando he tenido un día malo, he dormido fatal, tengo hambre y encima me quedo sin butano para ducharme, estoy que me sale humo por las orejas. Si encima mi hija se pone a llorar como si no hubiera un mañana porque quería una chocolatina… ¡imagínate!

      pero yo soy la adulta y mi obligación es calmarme. Ella no tiene la culpa de mis frustraciones ni de mis malos días no? besos guapa!

  • Responder ZuniReds 18 enero, 2017 en 20:18

    Hola! Esta publicación es digan de compartirse, hoy en día hemos perdido la sensibilidad del cuidado y solo se basa en el de consentir sin medida, hasta perder el control de nosotros mismo y a la vez de nuestro hijos. Y es ahí donde sale a relucir la rabieta que se transmite desde el adulto.
    Saludos.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:02

      Gracias por tu comentario!
      A veces es por consentir sin medida y otras muchas por ser demasiado estrictos.
      Se nos olvida que los niños son solo eso, NIÑOS.

  • Responder Maria ML 18 enero, 2017 en 20:32

    Hola! Estoy de acuerdo, hay que conocer bien al peque porque a esas edades las rabietas son la única forma de expresar si les ocurre algo y puede hacer más daño que bien que andemos dando palos de ciego antes de entender que le pasa. Un post muy completo con buena información, gracias por compartirlo. Besos!!

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:02

      ¡¡cuánta razón!!
      Nos quedamos en la superficie y esas rabietas pueden esconder algo más. Dicen que lo esencial es invisible a los ojos, no?

  • Responder Carmen García , tiendas de complementos 19 enero, 2017 en 12:32

    Hola buenas,
    Yo me acuerdo de pequeñita que cogia muchas rabietas, yo creo que es normal en los niños , y es deber de los padres saberlas controlar. Un beso

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:03

      Es nuestro deber saber ayudar a nuestros hijos. Siempre desde la empatía y el respeto. ¡¡un beso!!

  • Responder Rabietas: ¿cómo podemos ayudar a nuestros hijos a superarlas? 19 enero, 2017 en 17:41

    […] contábamos en la primera parte de esta entrevista a la psicóloga Ana Martínez Acosta, de AmaPsicología, qué se entiende por […]

  • Responder Pilar 19 enero, 2017 en 18:03

    Hola Cristina.

    Muy interesante tu post. Ya me he leido la segunda parte de la entrevista a Ana Martínez. Para mí no es lo mismo que un niño llore por algún motivo concreto, como puede ser que se siente mal, que tiene hambre a que llore porque quiere un juguete y sus padres no se lo quieren comprar. A este segundo caso lo llamo yo ‘rabieta’. Estoy de acuerdo en aplicar lo que se dice en el post para el primer caso pero no para el segundo.

    Personalmente, he visto en una tienda de juguetes a un niño tirado en el suelo pataleando y llorando como un poseso porque quería un juguete. Obviamente en este caso, hacerle caso al niño es para consentirlo, ya que la única forma de que se calme el niño es comprarle el juguete y entonces estaremos haciendo un niño tirano.

    Recuerdo que por aquel entonces ponían un anuncio en la tele en el que un niño lloraba por una cosa parecida y liaba la grande. La reacción de la madre fue maravillosa. Comenzó a hacer aspavientos y a llorar de una manera exagerada. El niño se calló inmediatamente al ver la reacción de la madre jajajaja La verdad es que me encantó.

    Dos artículos muy interesantes! Saludos 😉

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:06

      Llevas razón Pilar.
      Como madres (y padres) decidimos si acceder o no a lo que pide. Pero no siempre las rabietas son porque quiere algo.
      De todas formas hay que ir a lo importante: tras conocer el origen de la rabieta ¿cómo podemos ayudarle?
      ¿Es mejor gritarle y darle un tirón del brazo con cara de enfado? O por el contrario, ¿le hará más bien agacharse, decirle que lo entiendes y explicarle por qué no lo puedes comprar?

      Es probable que, en la mayoría de ocasiones, la rabieta continue. Pero nosotros somos quienes tenemos que darle luz a nuestros hijos para que sepan canalizar la rabia y la frustración de otra manera.

      Si nos ponemos “a su altura” y nos enfadamos y le damos dos gritos, lo que le enseñamos precisamente es que si estás enfadado tienes que gritar, pegar y dar patadas…

      somos su ejemplo!

  • Responder Paula 19 enero, 2017 en 18:28

    Buen post! vienen muy bien esta serie de consejos. No todos los peques son iguales, y menos “de libro” así que nos toca hacer un poco de ensayo-error e intentar encontrar el punto en el que se desata toda esa ira… eso sí el camino no es fácil y hay que armarse de paciencia.
    Un saludo

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:06

      Siempre con el respeto y la empatía por bandera. Besos Paula!

  • Responder Florencia Barbero 19 enero, 2017 en 22:26

    Hola! por suerte no soy madre, aún, pero tengo una hermana 8 años más chica y sé realmente de qué se tratan las rabietas, jajajajaja. Son normales, todos las pasamos, pero llegan momentos en que uno se cansa de tanto grito. Por suerte ya está grande, y yo también, por lo tanto no tenemos tantas discusiones o encontronazos.
    Gracias por los consejos, espero me sirvan más adelante. Saludos!

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:06

      Claro que cansa. Pero piensa que peor lo pasan ellos… Un beso!

  • Responder Merche Romarís 19 enero, 2017 en 23:01

    Me ga parecido muy interesante este post. Tengo 4 sobrinos, 3 de ellos ya han pasado esa etapa, aunque han sido taaaaaan buenos q apenas han tenido rabietas. Pero el pequenajo… Ese sí apunta maneras! Le pasaré el enlace a mi cuñada para que lea el post pq seguro que le ayudará. Un saludo!

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:07

      Todos los peques son buenos. Las rabietas no hacen malo a un niño. Son necesarias! Probablemente hayan tenido pocas porque hayan aprendido a canalizar esa frustración de otra manera.

      Un fuerte beso!

  • Responder Momovipro 19 enero, 2017 en 23:38

    Me viene de perlas esto.
    Tengo una hermanita que está en plena fase de berrinches. Como puede hacer uno y sacar provecho de ello, lo hace. Y la verdad que tiene un poco estresada a la familia, porque por cuestiones de “ternura” nadie le pone freno, y al más mínimo intento de hacerlo ¿qué hace? ¡pues volver a hacer otro berrinche! uff, que fase esta, pero bueno, así son los niños y solo requieren un poquito de trabajo para hacer lo mejor con ellos en estos casos.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:08

      Los límites son fundamentales. Los niños necesitan unas normas. Pero sin olvidar que son NIÑOS. No podemos pretender que se comporten como adultos porque entonces les estamos exigiendo más de lo que pueden dar. Y ahí vienen las rabietas, evidentemente.

  • Responder Sandra Inoue 20 enero, 2017 en 00:21

    Tengo una bebe de 2 años y medios, al empezar sus dos años su actitud cambio mucho y se volvió berrinchuda, me di cuenta que era mucho por el comportamiento que le mostraban sus abuelos (ya que yo trabajo) sin embargo conforme va entendiendo el mundo y como funcionan las cosas sus rabietas han disminuido y también el tiempo que dura, es más compasiva y generosa, comparte juguetes con otros niños y se porta muy bien. Simplemente le hago entender las cosas de una manera calmada, nunca le he pegado y pienso que no es necesario hacerlo, solo hay que entenderlos.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:08

      Permíteme decirte que tu bebé tiene una suerte tremenda de tener una mamá tan comprensiva y amorosa!!!!

  • Responder Vanesa 20 enero, 2017 en 10:37

    Me ha gustado mucho cómo enfocas este tema aunque para mí a veces es muy difícil prevenir las rabietas pero sí me he dado cuenta que lo mejor es darle su tiempo para que se tranquilice y luego ya intentar dialogar con él algo que se hace mucho mejor conforme cumple años y razona más pero bueno, como todo en esta vida, hay que pasarlo y cada peque es un mundo. Muakss

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:09

      Cada peque es un mundo! Si a vosotros os funciona, genial.

      ¿Te doy un consejito para prevenir las rabietas?

      Nunca dejes a su alcance cosas que no puede coger.

      Si solo usa la tablet los domingos, procura que no esté a su vista el martes. Si no, la querrá. Y al ver que no puede cogerla, se frustrará.

      Es mi pequeño truquillo je je

  • Responder Alexandra Dacier 20 enero, 2017 en 10:55

    El tema es un tema de muchos hablar, para algunos psicólogos las rabietas son señales de alerta de que algo no está bien en casa. También se considera que muchas veces los niños lo utilizan para llamar la atención de los padres.
    Para los padres prevenir las rabietas, es importante conocer las necesidades físicas y emocionales de los niños.
    Ya quiero ver la segunda parte que de seguro será importante como este.
    Saludos.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:10

      Cada niño es un mundo. Y cada uno de ellos tiene una forma de expresar sus sentimientos.
      Siempre hay que indagar en el origen de esa rabieta y no quedarse en la superficie. Es fundamental.
      Un beso!

  • Responder Gabriel Bertani 20 enero, 2017 en 16:28

    Hola! Las rabietas son una pesadilla para aquellos padres con poca paciencia jaja, es bueno estar al tanto de ellas y saber a que edad aparecen, como tratarlas, etc.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:10

      Si es una pesadilla para los padres, imagínate para ellos. Ellos son los que realmente lo pasan mal.

  • Responder erika 20 enero, 2017 en 22:49

    Tema peliagudo… yo en este tipos de situaciones soy muy estricta porque no entiendo nunca las rabietas y dejame decirte que ahora me has revelado muchas cosas que no entendia, podria decir que ahora tengo informacion para actuar de forma diferente aunque no tengo hijos, tengo sobrinos y no esta demas darle ayuda como tia

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:10

      A veces hay que ser más comprensiva y menos estricta. Que solo son niños je je

  • Responder Patricia Rey Mouriño 22 enero, 2017 en 11:17

    holaaaa!!!! Yo estudie Jardin de Infancia y como tu dices,las rabietas de cada niño son un mundo.Prevenir a veces es complidado,siempre depende mucho del carácter del niño.Todo tiene un método y el tratar de calmar al niño,con paciencia es para mi el mejor,al menos a mi me funcionaba.Un beso y mil gracias por tus recomendaciones

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:11

      Es que la paciencia y el amor lo curan todo! Gracias Patricia :-)

  • Responder Noelia 23 enero, 2017 en 10:12

    Hola! Pienso que las rabietas es un problema serio que si no controlamos desde que son pequeños, después seguro que nos acarrearan grandes problemas. Todos los días veo a niños y padres formando espectáculos por tonterias y les vendría genial leer tu post. Esperamos la segunda parte, un beso :)

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:12

      Lo que para nosotros es una tontería, para ellos es algo importantísimo.

      Si a mí se me acaban las galletas justo cuando más me apetecían me mosqueo. Para ti, probablemente, sea ridículo: ¡solo son galletas!

      Hay que respetar y entender que cada uno tiene sus sentimientos y lo que para ti es insignificante para mí puede ser importantísimo. Que para ti sea insignificante no quiere decir que lo sea en realidad.

      Un beso!

  • Responder Sara Jiménez Pajares 23 enero, 2017 en 12:31

    Me ha encantado este post la verdad es que no sé si las rabietas se pueden prevenir como indicas, no soy madre aun pero he sido una hija muy rebelde e inquieta con multiples rabietas incluidas, tenía desesperada a mi madre por ellas, espero poder hacerlo bien ya que todo apuntará a que saldrá un niño como yo jeje me guardo tu post porque seguro que en un futuro me vendrá bien.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:12

      Tranquila, todos los peques tienen rabietas je je

      Un fuerte beso!

  • Responder Paula Alittlepieceofme 23 enero, 2017 en 12:39

    Ay, pobre del que esté cerca de un niño en unos de estos momentos de esplendor, ¡sálvese quien pueda! Porque cuando son pequeños se entiende, pero luego crecen y siguen en las mismas…como tengan hermanos ya sabes que casi siempre va a ser para llamar la atención de los padres. ¿Se nota que no me toca de cerca el tema, verdad? =P Bss.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:13

      Si no se les ayuda a encontrar herramientas para canalizar sus sentimientos y expresarse… normal que sigan teniendo “rabietas” con 15 años.
      Necesitan vuestra ayuda, no nuestra incomprensión.

      Ánimo Paula! je je

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