Antes, las noches eran silenciosas, tranquilas. Solo me desvelaba un dedo en mi espalda y un susurro al oído «mamá, tetita» Antes, las noches eran bonitas. Cerraba los ojos mirándola, acariciando su pelo, dándole gracias por existir.
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DURMIENDO EN FAMILIA: CUANDO EL COLECHO ES COSA DE 4
Recuerdo el día de mi primera ecografía como si fuera ayer. Tras la emoción de saber que todo iba bien, llegó la impaciencia por empezar a prepararlo todo (nuestra vida, nuestra casa…) para la llegada de Alessandra. Así que, el día de la eco de los tres meses, nos fuimos directos a Ikea a comprar la habitación para la peque. Unas semanas después ya estaba todo preparado y una preciosa cuna blanca esperaba la llegada de mi niña. Pero la vida te lleva a veces por caminos que nunca imaginaste.
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LLEGA EL DÍA EN EL QUE TIENES QUE ELEGIR
Llega el día en el que tienes que elegir. Es duro, nadie va a negarlo. Pero la vida se trata de renunciar a unas cosas y de vivir otras. Mi día llegó. Y elegí echar de menos mis viajes, los conciertos, las confidencias en camerinos, la ausencia de monotonía, las prisas, la música.
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EL DÍA QUE DECIDIMOS NO OBLIGARLA A COMER
Necesitaría doscientos manuales para poder hacer frente a cada una de las preocupaciones o de las dudas que se me presentan en el día a día con mis hijos. Aunque en realidad, soy consciente de que los manuales no sirven de mucho (bueno sí, a veces están genial para confundirte y acabas más liada de lo que empezaste)
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LA CARA A DE LA MATERNIDAD (1ª parte)
Todas sabemos ya que la maternidad no es un camino de rosas (¿quién dijo que lo fuera?). Realmente nada es un camino de rosas en esta vida. Las relaciones familiares, sentimentales, el trabajo, la inestabilidad económica, los problemas de salud, las pérdidas… la vida está llena de altibajos, de momentos bellos y de otros amargos. Pero, y hablo por mí, la maternidad, a pesar de tener sus sombras, me parece maravillosamente reveladora. Nos hace ser mejor persona, nos ayuda a vencer nuestros miedos, a liberarnos de nuestras mochilas. Nos hace generosas, sin límites. Nos sana en todos los sentidos, porque no hay nada como sentir el abrazo de tus hijos…