rabietas 2
maternidad y crianza, recientes

RABIETAS: ¿CÓMO ACTUAR? (2ª parte)

Os contábamos en la primera parte de esta entrevista a la psicóloga Ana Martínez Acosta, de AmaPsicología, qué se entiende por rabietas, a qué edad suelen comenzar, lo que implican para el desarrollo de la personalidad del niño o niña y lo que es más importante, si pueden prevenirse.

En este segundo post hablaremos de lo que más nos preocupa: ¿qué podemos o debemos hacer cuándo nuestros hijos tienen una rabieta? 

Sé que la teoría puede sonar fácil y a la hora de la verdad es mucho más complicado pero considero que es fundamental tener una base y unos conocimientos para poder actuar de la forma más respetuosa posible.

 

Cómo debemos actuar ante las rabietas de nuestros hijos

Ante todo, como siempre, es esencial intentar mantener la calma. Es muy difícil (pensad en cuando una misma se encuentra muy muy nerviosa) tranquilizarse cuando la persona que te intenta calmar está aún más alterada que tú.

También es importante tener en mente que lo que le está sucediendo a nuestra hija o hijo, seguramente no es algo agradable tampoco para ella o él, y que necesita de nuestro apoyo para “salir” de esa situación de gran enfado y protesta.

Y aquí viene la gran pregunta: ¿cómo le puedo ayudar a salir de ahí?

No puedo dar una respuesta general. Cada situación necesitará de una actuación diferente: dependerá de qué haya ocasionado la rabieta (en ocasiones tal vez haya un motivo importante que sea necesario atender), de cómo sea el carácter de nuestro hijo o hija (hay algunos que necesitan contacto físico y otros que se les deje espacio), de lugar o la situación en la que estemos (no es lo mismo estar en mitad de un paso de peatones que en casa, con tiempo…)

En general, sí hay algo importante para chequear al comienzo de una rabieta y es cómo estoy yo, la persona adulta que va a atender a esa niña, a ese niño, que está entrando en ella y que va a necesitar mi ayuda (sea de la forma que sea).

Es importante, porque muchas veces sobreestimamos nuestra capacidad de aguante, la cantidad de paciencia con la que contamos en ese momento e intentamos mantener una actitud permisiva o tranquila cuando en realidad “por dentro” estamos echando chispas… ¡cuidado con esto!

Es mejor ser conscientes de cómo estamos y actuar en consecuencia, dentro de lo posible. Si nos damos cuenta de que no soportaremos ni dos minutos de llanto y que explotaremos (con un grito de enfado, con un empujón o cualquier otro gesto agresivo hacia nuestro peque) entonces es mejor detener la rabieta rápidamente (te cojo en brazos y te llevo al coche, de forma firme y serena, ahora que aún me queda serenidad) antes que esperarnos supuestamente “pacientemente”, aunque por dentro sabemos que no, durante esos dos minutos hasta que se me acabe definitivamente la paciencia y entonces, igual te llevo al coche, pero ya sin serenidad, enfadada y (a lo peor) con algún empujón de por medio.

Veis que no me asusto al hablar de “gestos agresivos” hacia los niños y niñas en mitad de una rabieta: creo que es lo que más empeño tenemos que poner en evitar, y lo señalo expresamente porque sé cuán habitual es perder la paciencia, y con ella, las formas. No pasa nada por hacerlo visible; pasa si lo queremos ignorar, lo pasamos por alto y por esa falta de consciencia, cometemos el error una y otra vez.

No quiere decir que siento conscientes de cómo nos encontramos y tratando de actuar en consecuencia, vayamos a remediar para siempre esas “pérdidas de paciencia” que a todas nos pueden suceder… Pero sí lo tendremos más fácil. Y esto sí es importante.

También lo es ser consciente de qué le está ocurriendo a nuestro hijo o hija. Generalmente, sobre todo a edades muy tempranas, es complicado… Tal vez, esta falta de entendimiento de la situación es lo que inicia o complica la rabieta. Ese momento temido de preguntarnos “¡¿pero qué es lo que le pasa?!”. Sí, es complicado saberlo, sobre todo si no hablan aún o si ya está en un momento muy intenso de la rabieta, pero hay algunas claves que podemos chequear para descartarlas:

  1. ¿Tiene el pañal o la ropa sucia o mojada? ¿Está incómodo físicamente por alguna razón?
  2. ¿Tiene sueño? ¿Está cansado?
  3. ¿Tiene hambre? (mi hija, con las bajadas de azúcar, cuando se nos pasaba un poquito la hora de comer era terrible… ¡pobre!)
  4. ¿Está intentando decirme algo y no puede hacerse entender?

Hay veces que sabemos que ocurre algo de esto y no lo podemos solucionar en el momento. Hay veces que no podemos estar seguras. Sea como sea, calma…

Y si queréis indagar más detalladamente en cómo aconsejo yo afrontar una situación de conflicto (como puede ser en las rabietas) podéis echar un vistazo a este artículo: “Desenredando enfados. Cómo acoger conflictos con amor” publicado en mi web.

 

 

¿Por qué no es recomendable ignorar las rabietas?

Si ignorar quiere decir no prestar atención a lo que está sucediendo, no ser consciente de que nuestro hijo o hija está pasando por un momento de enfado, de tensión, de protesta, estoy de acuerdo en que no hay que ignorarla.

Ser conscientes de que nuestro peque está en un estado de tensión es importante para poder prepararnos, estar calmadas y evaluar cómo podemos prestar el mayor apoyo.

Lo que ocurre, en mi opinión, es que a veces esa ayuda puede estar en dejar un espacio, en dejar un tiempo en el que no intervenimos directamente y esperamos a que nuestro peque resuelva su conflicto mientras (eso sí) estamos atentas (quizás desde la puerta de la habitación, quizás desde el pasillo de al lado) a cómo va evolucionando.

rabietas 5

Esta actuación no es “ignorar”: es ser consciente de que ella o él necesita su espacio, y dárselo. O también ser conscientes de que nosotras mismas necesitamos respirar fuera de la situación que nos supera en ese momento, y que preferimos esperar un momento y luego acercamos con más amor (y sin haber perdido, o una vez recuperada, la paciencia)

es importante acompañar a los niños y niñas en ese momento de tensión (aunque, como he dicho antes, ese acompañamiento sea dejándole su espacio por unos minutos). Como os comentaba, estamos ante un momento de aprendizaje en la gestión de conflictos emocionales, en el que nuestros pequeños tienen la oportunidad de aprender qué es la frustración, cómo se siente y cómo podemos resolverlo, tanto “por dentro” con nosotros mismos, como en relación con las demás personas que nos rodean.

Así que, necesitan (o estaría muy bien) tener nuestra ayuda para entender qué les está pasando y cómo salir de esa situación.

 

Es mejor hablar de “momentos de enfado” que de rabietas

Creo que la palabra “rabietas” tiene o ha adquirido una connotación negativa e incluso peyorativa y se relaciona con una actitud caprichosa de los niños y niñas: nada más lejos de mi concepción sobre ellas. Prefiero hablar de “momentos de enfado” o incluso de “explosiones emocionales” que tal vez nos hacen replantearnos la situación desde otro ángulo más respetuoso. Y que, además, como ya dije al principio, ¡nos acompañan toda la vida! aunque en cada momento lo exterioricemos de formas distintas. A nadie que no quiera llevarse una reprimenda de la otra parte se le ocurre decir que su pareja “tiene una rabieta” cuando ha tenido un conflicto con el jefe en el trabajo y necesita descargar su frustración en casa, por ejemplo.

También, hay peques a los que yo me refiero como niños y niñas con “alta sensibilidad” que realmente atraviesan por periodos muy complicados para las mamás y papás (¡y para ellos mismos!) y que trascienden del llamado “periodo de rabietas”. Es el caso de los peques que parece que “nacieron enrabiados” (expresión que oigo mucho aunque ya sabéis que no es la que más me gusta…) y en ocasiones esas familias necesitan de un apoyo externo para aprender a gestionar los momentos conflictivos. Asesorar a estas familias y trabajar con ellas para que adquieran la confianza y la serenidad necesarias, de forma que sean capaces de desarrollar sus propias herramientas para acompañar de la mejor forma a sus hijos e hijas, es mi especialidad en consulta.

 

 

Espero que esta maravillosa colaboración de Ana Martínez Acosta, de AmaPsicología, os haya servido para entender un poco más a vuestros hijos y para saber cómo hacerle frente a esas situaciones.

Me vais a permitir que comparta con vosotras uno de los mejores artículos que he leído sobre la crianza respetuosa. Se trata de “¿Crianza respetuosa? ¡Pequeños tiranos! (diez malentendidos)“. Os aseguro que merece muy mucho la pena leerlo (y de paso enviárselo a quienes pongan en duda vuestra forma de criar a vuestros hijos).

Y por supuesto, si necesitáis más información o ayuda profesional para poder afrontar momentos difíciles con vuestros hijos, podéis contactar con Ana de AmaPsicología a través de su web o de su página de Facebook.

AMAPSICOLOGIA

Muchísimas gracias de corazón a Ana por acceder a colaborar en este tema, por tu generosidad, tu tiempo y tu amabilidad.

 

Si este post te ha parecido útil o interesante, te agradecería enormemente que lo compartieras en tus redes sociales.

¡Gracias!

Total de visitas Visitas hoy
Anterior post Siguiente post

También puede interesarte

29 Comentarios

  • Responder Rabietas: ¿cómo prevenirlas y cómo debemos actuar si se producen? 19 enero, 2017 en 10:30

    […] La egunda parte de esta magnífica entrevista a Ana Martínez Acosta, de AmaPsicología, aquí. […]

  • Responder Dietogades. 20 enero, 2017 en 00:42

    La verdad es que este post es super interesante y he de darte las gracias por los consejos que nos aportas puesto que muchas veces los padres perdemos la paciencia y no sabemos como actuar ante una rabieta. Saludos.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:20

      ¡Gracias Diego!
      Es que a veces es tan difícil tener paciencia cuando te han pasado 200 cosas antes… pero tenemos que intentarlo por nuestros hijos no?

  • Responder Maria ML 20 enero, 2017 en 07:07

    Hola! la verdad es que he aprendido mucho del tema “rabietas” con estos posts. Creo que es recomendable que mucha más gente los lea porque la opinión más extendida es que las rabietas son momentos de caprichos que hay que ignorar hasta que se le pase y, por lo que veo, es una opinión bastante equivocada y un tema que hay que tratar de forma completamente diferente. Gracias por compartirlo. Besos!

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:21

      Es que la opinión más extendida es que los niños son unos manipuladores, juegan con nuestros sentimientos, nos engañan… es decir: son MALOS.
      Hasta que no borremos esta absurda creencia… no empezaremos a disfrutar de ellos de verdad, a entenderles y a ayudarles.
      Gracias por tu opinión!

  • Responder Bella Estilo 20 enero, 2017 en 11:36

    Hola! Ya con el primer post aprendí muchísimo y con este he dejado puntos claros .Gracias por tan interesante pos

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:21

      ¡gracias a ti por leerme!

  • Responder Algo especial 20 enero, 2017 en 19:48

    Siempre he pensado que los padres o quien tenga al niño con una rabieta, hacen todo lo contrario. Deberían saber de este post para actuar como se debe.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:22

      Muchas veces hacemos todo lo contrario de lo que debemos hacer por falta de información. Por eso me parecía importantísimo que sobre las rabietas hablara una psicóloga en lugar de dar yo mi punto de vista. Gracias por tu comentario!

  • Responder Alicia Barcelona 21 enero, 2017 en 20:52

    Es muy interesante todo lo que cuentas en este artículo, además de muy útil para momentos determinados en los que a veces no sabes qué hacer o cómo actuar frente a las rabietas de nuestros hijos.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:22

      Y es una etapa tan tan tan complicada Alicia… que creo que cualquier consejo es bueno.

  • Responder María Rodriguez 21 enero, 2017 en 23:48

    Yo tengo un estudio fotográfico, creo que me voy a imprimir esto y pegarlo, porque de verdad hay algún padre…que tela! yo creo que de momento no voy a pasar por esa experiencia pero me gusta saber sobre estos temas.un beso

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:23

      Habrás visto de todo, no? Qué pena… Yo he vivido barbaridades. Y me duele el alma, de verdad.

  • Responder Soulmate 22 enero, 2017 en 18:00

    Nos leímos la primera parte y ahora con la segunda, la verdad es que abarca muy bien el tema. Es muy interesante lo que se cuenta en ambos post y sobretodo porque todo aquel que tenga un hijo le puede servir de gran utilidad :)

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:23

      Incluso para quien no los tenga y tenga que estar al cuidado de niños pequeños. Es algo que todos deberíamos saber porque puede sernos útil en cualquier momento.

  • Responder MashaB 22 enero, 2017 en 20:05

    Muchas gracias por smpliar as este tema, es algo difícil aparte si so le agregas la edad o la etapa por la cual este tu hijo, yo ahorita lo veo más difícil en mi niño de 10, y esa línea tan de delgada entre que yo le de su tiempo a que se calme (porque también quiero enseñarle que está bien enojarse y expresar lo que siente), a que se sienta ignorado por mi.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:24

      Es que hay una línea muy muy delgada como dices. Y cuesta a veces acertar. Pero siempre digo lo mismo: prefiero equivocarme ayudando a mi hija que equivocarme por no hacerlo. Un beso fuerte!

  • Responder Barbara Gees 23 enero, 2017 en 08:39

    Aún no soy madre pero tiene que ser muy frustrante cuando a tu hijo le dan este tipo de rabietas… muchas veces las veo en restaurantes o por la calle y pienso ¡pobres madres! es complicado lidiar con estas situaciones… sin embargo has dado unos tips geniales!

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:24

      Es súper frustrante. Sobre todo cuando no consiguen explicarte lo que les pasa. Yo diría más bien ¡pobres niños! Porque no saber expresar tus emociones de otra manera y para colmo sufrir la incomprensión de los adultos debe ser durísimo :-(

  • Responder Belswan 23 enero, 2017 en 13:08

    yo no tengo hijos pero los consejos que nos das son muy buenos. Ellos no entienden un lenguaje de adultos y un enfado nuestro a veces es como una “agresion” hacia ellos y gritan mas.
    Despacito, con calma se les puede hacer entrar en razon.
    Una profesora mia de filosofia, cuando veia que su hijo iba a montar el escandalo padre, le mandaba a su cuarto y le decia q cuando se le pasara y lo pensase ( lo q habia hecho o porque actuaba de ciertas formas ) que saliese y entonces hablase. Le funcionaba de maravilla. BSS

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:25

      ¡Gracias por tu comentario!
      Muchas veces, cuando mandamos al niño a su cuarto, ellos lo interpretan como un “castigo”. No debería ser una obligación sino una sugerencia “si quieres, puedes intentar tranquilizarte en tu habitación y luego hablamos” “si necesitas que vaya contigo, te acompaño”
      Es mi humilde opinión.

  • Responder Alexandra Dacier 23 enero, 2017 en 14:20

    Este post debe ser más visible en las redes sociales y para los padres. Está segunda parte de este tema me deja pensando más que el otro post: la importancia de no ignorar las rabietas me parce importante, porque he escuchado a muchos padres, no le han caso que eso es para llamar la atención. Y sí es todo lo contrario? Y sí es su única forma de decirnos que algo le preocupa o que le molesta.
    Creo que este tema se necesita ser más predicado.
    Saludos.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:27

      Gracias por tu comentario.
      La gente ve una maldad en los niños que no existe.
      Ayer mi hija le dijo a mi marido, en la puerta del cole, que quería darle la carpeta a su seño. Mi marido estaba hablando y no le hizo caso. Se lo pidió 3 o 4 veces. Al final acabó llorando.
      ¿Quiere llamar la atención? Claro. Pobrecita. Después de 4 o 5 intentos. Los responsables fuimos nosotros de esa actitud, no ella. Que ya no sabía qué hacer para que le hiciéramos caso.

  • Responder Silvia s 24 enero, 2017 en 23:36

    Yo pasé por esa fase. Tuve suerte pq creo que sólo tuvo un par de rabietas. Cuando veía la opción le intentaba conducir a otro.tema para que olvidara la rabieta. Y cuando no había forma simplemente intentaba ignorarla. Pero lo.dicho tuve suerte

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 10:28

      Gracias por contar tu experiencia Silvia y por leerme!

  • Responder Arien 27 enero, 2017 en 14:25

    Hola guapa
    Me encanta pasarme por tu blog porque aunque yo no sea madre, ni creo que lo vaya a ser en un futuro próximo, explicas tan bien las cosas que se me van a quedar grabadas para cuando llegue el momento oportuno.
    Algo que me ha llamado la atención es lo de sustituir la palabra “rabieta” por momentos de enfado, me parece super útil porque si que es cierto que rabieta tiene ya un significado negativo y la negatividad sobra bastante
    Un besazo

  • Responder anotherstupidalive 29 enero, 2017 en 18:40

    Muy útiles estos consejos sí señor. Conozco a padres que se desesperan cada vez que su niño coge una rabieta, les recomendaré esta página jajaja. Espero nueva entrada prontoo.

  • Responder Rebecaml 30 enero, 2017 en 01:07

    Un post completo y didáctico para saber actuar en esos momentos, yo tengo dos niños y soy de las personas que prefiero dar un respiro antes de conversar sobre lo que causó su malestar.

  • Responder Diana Garcés 30 enero, 2017 en 16:20

    Ignorar una rabieta no es sencillo, al menos, veo que a muchos padres les cuesta horrores, creo que se sienten fatal y es una pena porque la verdad es que no ayudan a nadie consolando a un niño en su momento rabieta, pero eso solamente se aprende con el tiempo, así es, no hay de otra :/ Excelentes consejos guapa, muchas gracias 😀

  • Responder a Silvia s Cancelar comentario