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LA MUJER DE LOS MIL TE QUIEROS

Había una vez una mujer que tenía una pequeña preocupación: ¿alguien la recordaría cuando ya no estuviera? Y de ser así, ¿cómo la recordarían?

Sentía que su vida había sido un cúmulo de desafortunadas circunstancias que la habían llevado a enfrentarse a la vida con cierta negatividad y desconfianza.

Hasta que se convirtió en mamá. Y entonces su preocupación se volvió grande, enorme. Se transformó en una responsabilidad. Ya sabía que alguien la recordaría, con total seguridad. Así que decidió trabajar muy duro en forjar el recuerdo que dejaría tras su marcha.

Se esforzó muchísimo en ser generosa con todos aunque muchos le respondieron con ingratitud. Intentó mostrarse siempre atenta y amable pero hubo otros que fueron groseros y maleducados. Procuró estar siempre en calma, no tener grandes sobresaltos que perturbaran su tranquilidad pero siempre había contratiempos que la afectaban y la ponían triste.

Viendo que, aunque se esmeraba, no conseguía los resultados que quería, decidió centrarse solo en su familia. Ser el ejemplo de su pequeña sería suficiente motivación como para querer cambiar el mundo.

Y vaya si lo cambió…

Cada mañana, al despertarse, acariciaba la cara de su bebé y le decía “te quiero“. Cada noche, mientras la amamantaba meciéndola en sus brazos para que se durmiera, le decía “te quiero“. Cada día, en cualquier momento, casi sin esperarlo, se acercaba a su hija y le decía “te quiero“.

Así fueron pasando los meses y los años, diciéndole a su niña “te quiero” día tras día, a pesar de las dificultades, de los enfados, de las rabietas, del cansancio… Ese “te quiero” tenía un poder sobrehumano.

En ocasiones se lo susurraba al oído, como si se tratara del secreto mejor guardado del universo. Otras veces lo gritaba en plena calle mientras la veía correr y jugar.

Encontró muchas maneras de decirle “te quiero” a su hija con el paso del tiempo. Preguntándole cada día cómo le había ido en el colegio, curando con amor las heridas de sus rodillas, preparándole por sorpresa esa tarta que tanto le gustaba, paseando cada domingo por el parque, secando sus lágrimas ante alguna decepción…

Y entre tantos “te quiero” esa niña creció. Y se convirtió en mujer. Y también en mamá.

Y no conocía otra forma de amar a sus hijos que no fuera recordándoles y demostrándoles cada día de su vida cuánto les quería. Aunque hubieran traido malas notas, se hubieran peleado con algún amigo o hubiesen pintado de colores las paredes del salón. Nada podía impedir que su mamá les dijera esas palabras tan maravillosas y que tanto había escuchado a lo largo de los años.

 

 

A veces, creemos que no somos nadie, que no importamos, que no podemos cambiar las cosas. Pero nos equivocamos.

Esa mujer cambió el mundo, el mundo de su hija, el mundo de sus nietos y seguramente el mundo de los hijos de sus nietos.

Marcó un antes y un después.

Esa mujer, que nunca escuchó un “te quiero” de su mamá, no se conformó y no asumió el destino que le esperaba.

Esa mujer, la misma que quería dejar una huella pequeña en la vida de alguien, consiguió marcharse en paz porque siempre se la recordaría como LA MUJER DE LOS MIL TE QUIEROS.

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25 Comentarios

  • Responder Maria Rodriguez 24 enero, 2017 en 15:32

    Que cuento tán bonito! Yo de momento no soy mamá pero si algún día lo soy, quiero ser como esa mujer de los mil te quieros y ayudar a crear un mundo mejor. un beso

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:28

      muchas gracias María :-)
      diciendo “te quiero” podemos cambiar tantos mundos…

  • Responder MashaB 24 enero, 2017 en 21:46

    Hermoso relato, el poder absoluto de un te quiero sincero, como las ha marcado.

    Dejo huella y es grande

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:29

      ¡muchas gracias!
      “te quiero” puede tener un poder mágico

  • Responder Sara Jiménez 24 enero, 2017 en 21:52

    Me he emocionado leyendo este cuento, no soy mama, pero cuando quiero me encanta decirlo sin miedo porque no hay nada más bello que demostrar el amor que sentimos. Ha sido un verdadero placer leer estas palabras.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:29

      muchas gracias Sara!!! me alegro mucho de que te haya gustado

  • Responder Susie Rodena 25 enero, 2017 en 01:40

    Que relato más bonito. Es verdad que no hace falta hacer grandes cosas ni esforzarse tanto para sembrar una semillita de amor en el mundo. A veces nos enfocamos en querer caer bien al mundo entero y descuidamos aquello que tenemos a mano. Si todos sembraramos amor y dijeramos “te quiero” día tras día a nuestros hijos, estos seguro harán lo mismo con sus hijos y el mundo poco a poco fuera distinto. Besos.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:29

      exacto. Nosotros podemos marcar la diferencia. Es tan fácil como querer hacerlo!

  • Responder Maria ML 25 enero, 2017 en 07:11

    Hola! una bella historia que nos enseña a no conformarnos y a demostrar amor a nuestros seres más cercanos. Sentirse querido es una bella sensación que reconforta así que si hicieramos como esta madre y respartieramos más amor, quizás el mundo sería distinto. Besos!

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:29

      Probablemente lo sería…

  • Responder Algo especial 25 enero, 2017 en 13:08

    Un cuento muy bonito. Es importante que de pequeños escuchemos esa sencilla frase de “te quiero”.
    Como dices, marca un antes y un después. Son cosas, que son de valorar.

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:30

      Muy importante.
      Y si no lo hemos hecho… siempre podemos romper esa cadena no?

  • Responder Bella Rodríguez 26 enero, 2017 en 04:58

    Me encanta como escribís! Y el mensaje que deja la historia. No solo a los hijos, a todos hay que decirles lo que sentimos, realmente hace una diferencia en tu vida y en la del otro.
    Besos!

    • Responder AdoroSerMama 26 enero, 2017 en 11:30

      ¡muchas gracias!
      estoy contigo: no solo a nuestros hijos sino a cualquier persona a la que amemos. Puede hacerlo todo más fácil :-)

  • Responder Laura Redhead Sense 26 enero, 2017 en 16:03

    Me ha parecido precioso el cuento. Además creo que sirve para todo. De aquí también sacamos que una pequeña acción puede cambiar un mundo entero. Al menos así lo he visto yo. Creo que es un cuento muy bonito, que muchas personas deberían leerlo y que es estupendo que lo hayas compartido con todo el mundo.

    Un besazo!

  • Responder Viri Villarreal 26 enero, 2017 en 18:27

    Vaya, pero que bonito e inspirador ha sido el post, es cierto, a veces nos concentramos tanto en lo que los demás piensan o hacen que no nos damos cuenta de lo que podemos cambiar con solo unas palabras, y más que con palabras con actos. Ese te quiero influirá en la vida de todas aquellas personitas que estén por venir.

  • Responder Omayra Montes 27 enero, 2017 en 19:34

    ¡Hola!

    Estos cuentos sacan el lado más tierno de nuestro interior y no solo eso, sino el más reflexivo. Me encanta disfrutar de algo así.

    La palabra ‘te quiero’ tan pura y a veces tan compleja para muchos ¿verdad? Yo soy una persona muy cariñosa, lo reconozco. Sale de mi el dar amor pues, considero que tengo mucho amor que dar.

    Y leer este cuento me ha sacado más de una sonrisa y estoy segura que a más de una persona le brillarán los ojos al deleitarse de tal preciosidad.

    Un abrazo

  • Responder rebecaml 27 enero, 2017 en 21:02

    Una historia muy bonita, le cambió la visión del mundo a su hija, y dejo un legado positivo para las siguientes generaciones.

  • Responder Sweetcarol 30 enero, 2017 en 11:27

    Que bonito me he sentido muy reflejada en esas palabras que poquito hace falta para transmitirles amor

  • Responder Alexandra Dacier 30 enero, 2017 en 14:58

    Me enamoré con este post. Aún no soy madre pero quiero ser de estas madres que nunca se canse de decir un te quiero a sus hijos.
    Sin duda alguna la palabra te quiero tiene mucho poder. Más te quiero se necesita en la vida.
    Saludos.

  • Responder Vanesa 30 enero, 2017 en 19:46

    No sé por qué pero me ha emocionado muchísimo este cuento y desde luego no porque mi madre no me dijese te quiero sino posiblemente por lo mucho que echo de menos sus palabras.. No hay día que no le diga te quiero a mi hijo de cualquiera de las maneras, sé que lo sabe pero es de las primeras cosas que le enseñé a decir para que nunca, jamás, se le olvide.. muaks

  • Responder Lolbe Caballero 30 enero, 2017 en 21:13

    Linda historia muy emotiva y lleno de cosas positivas, realmente cosas como etas son las que deben llegar al mundo lector cibernetico. Un par de palabras pueden cambiar la actitud de nuestro peque y de quien nos redea

  • Responder Paula Alittlepieceofme 30 enero, 2017 en 23:10

    De vez en cuando hay que decir “te quiero”, porque solo con pensarlo no sirve. Aunque más importante es demostrarlo. La verdad que entiendo totalmente la primera parte del cuento, no eres la primera ni la única que pensará si será importante, y para alguien lo somos, claro que sí, bss!

  • Responder Cherry Miaw 31 enero, 2017 en 16:19

    Que bonita historia, y más bonita aún por el hecho de que así vives tus días, cambiando la vida de tus hijos un te quiero a la vez. Me encanta que seas así y que esparsas ese modo de viva por el mundo.

  • Responder ZuniReds 31 enero, 2017 en 20:27

    Soy una mujer de muchos te quieros, y de tantos que la gente me ha dicho que no puede ser posible, pero yo y mi corazón sabe hacia dónde va mi amor mis palabras y aquellos que las entiendan sin duda sabrán que el amor de una madre es el más grande y el amor de un hijo es lo mas bello para una madre.
    Hermoso digno de compartir.
    Saludos.

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