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LA CRIANZA RESPETUOSA QUE NO RESPETA

Yo nunca elegí un método para criar a mi hija. Comencé haciéndolo lo mejor que pude y supe y fue al cabo del tiempo cuando descubrí que mi forma de educarla correspondería a lo que conocemos como crianza respetuosa.

¿Y en qué consiste?

Básicamente trata de respetar los ritmos del niño o niña, atendiendo a sus necesidades, sin presionarles y con la empatía y la paciencia por bandera. Hace poco os contaba en un post cómo aplicaba yo esta crianza en el día a día.

¿Nos equivocamos? Uy, cientos de veces. Nada ni nadie nos libra de meter la pata, de hacer cosas que creemos que son lo mejor y que resulta que no lo son.

Conozco a alguna que otra mamá que siguió el Método Ferber (plagiado después por Estivill) dejando a llorar a su retoño hasta el agotamiento porque firmemente creía que era la única manera de enseñarle a dormir. Y si lloraba el bebé, más lloraban sus padres tras la puerta deseando entrar a abrazarle. Pensaban que estaban haciendo lo mejor.
Cuando al cabo de los años tuvieron que acudir al psicólogo por los terrores nocturnos y el miedo a la oscuridad tan tremendo de su hija, descubrieron que el origen de todo fue el famoso método, que había dejado secuelas psicológicas brutales en ella.

Nos equivocamos. Continuamente.

Y gritamos. Yo, personalmente, a veces más de lo que me gustaría. Y es que las mochilas que llevamos a cuestas con nuestras infancias y carencias, son difíciles de dejar al margen. Pero se consigue. Yo no soy ni sombra de lo que era y todo gracias a mis hijos.

Pero ojo. En varios grupos de facebook se abre siempre el debate cuando chocan opiniones diferentes. “Si quieres criar a tus hijos con respeto antes tienes que respetar a los demás”.

Y no estoy de acuerdo en absoluto.

Respetar los ritmos de mis hijos y sus necesidades no implica que yo tenga que respetar a todo ser viviente, ni a todas las madres del mundo por el simple hecho de haber parido.
Hay cosas que no son respetables. ¿Respetarías a una persona a la que ves dando patadas a un perro en la calle?
¿Respetarías a un hombre o a una mujer dando una bofetada a su pareja?
¿Respetarías a un cuidador empujando al anciano que tiene a su cargo?

¿Por qué tengo yo que respetar que una madre abofetee a su hijo?

Para mí, la violencia NUNCA es justificable ni respetable. Y si la víctima es un niño, menos. Y si la persona que le agrede es su madre o su padre, menos aún.

Si eres de las que piensa que soy una exagerada y que estoy comparando cosas incomparables, probablemente será porque estás a favor de la “bofetada a tiempo” o porque tus padres lo practicaron contigo. Pero te aseguro que para el corazón hay cura y nunca es tarde. Siempre puedes romper la cadena.

En definitiva. El respeto no es universal ni absoluto. Y no quiero tampoco que mis hijos respeten a todo el mundo porque como os decía hay cosas que jamás podrían ser respetables.

 

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