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maternidad y crianza

EL TACATÁ Y SUS PELIGROS

Nos han convencido de que necesitamos tropecientos mil artículos para hacerle la vida más fácil a nuestros hijos y en muchas ocasiones a nosotras mismas (a quién no nos han dicho eso de “mujer, compra esto que así se entretiene y tú te quedas más tranquila…”). Pero en muchos casos, por no decir en la mayoría, hay que plantearse una pregunta: ¿realmente lo necesita? Por ejemplo, el tacatá. Yo creía que era fundamental, indispensable. Vamos, que no podíamos vivir sin él. Todo el mundo lo tenía así que tendría que ser muy útil. ¿Cómo iba a andar mi hija si no?

Estamos tan cegados con meter la quinta que se nos olvida que los bebés tienen sus ritmos y que cada niño es distinto a los demás. Todos aprenden a andar, ¡faltaría más! No hay ninguna criatura que son 5 ó 6 años siga gateando y no sepa ponerse de pie. Es pura lógica y pura naturaleza. ¿Por qué entonces estamos tan empeñados en tener tanta prisa con nuestros hijos?

Hace poco tuve una conversación sobre este tema con la pediatra de mi hija, una profesional en continua actualización y que siempre arroja un punto de cordura a todo. Puso un cartel en la puerta de la consulta donde se advertían los perjuicios del tacatá y se enumeraban algunos de ellos:

  • Los bebés alcanzan a sitios más altos y se mueven a mayor velocidad sin apenas hacer esfuerzo lo que propicia que tengan muchas más posibilidades de sufrir un accidente como golpearse o caerse por las escaleras.
  • En el proceso de aprendizaje, el bebé comienza a andar lateralmente agarrándose a muebles, sofá, cama… Y sin embargo con el tacatá camina hacia delante saltándose así una parte de este proceso vital.
  • Puede provocar que el bebé adquiera malas costumbres al empezar a caminar como andar con las piernas arqueadas o de puntillas.
  • No le permite aprender a mantener el equilibrio.
  • Los bebés se saltan el gateo. El gateo es muy importante para su coordinación y para el desarrollo de sus músculos, entre otras cosas.

 

Los bebés aprenden a conocer el entorno y a expresarse, en mayor parte, viéndonos y observándonos a nosotros. ¿Por qué tiene que ser diferente su manera de aprender a caminar?

Pecamos a veces de querer acelerar sus procesos cuando son totalmente naturales y deben seguir el ritmo que marque cada niño. A veces incluso, sin pretenderlo, interferimos en su desarrollo.

El tacatá a fin de cuentas es un elemento externo. Vamos, que si tan imprescindible es, ¿cómo ha logrado la raza humana caminar durante miles de años antes de que existiera este aparato?. Además en los últimos tiempos se han realizado numerosos estudios sobre el uso del tacatá y sus consecuencias y se ha demostrado que no ayuda a caminar al niño sino más bien todo lo contrario
estableciendo la media de la edad a la que comienzan a caminar de los niños que lo usan en un mes más tarde que el resto. Es decir, causa el efecto contrario de lo que se pretende.

Y seamos listos, en la tienda intentan vendértelo. No te van a contar toda esta historia. Te venderán 1001 virtudes pero probablemente sin ningún tipo de fundamento para que lo compres. Eso es así y será así siempre.

Cada niño es un mundo y eso lo sabemos. Y porque la hija de nuestra amiga o nuestro sobrino haya comenzado a caminar a los diez meses no tiene por qué nuestro hijo andar a esa misma edad. Al igual que a algunos bebés les salen sus primeros dientes con cinco meses y otros cumplen el año de vida sin rastro alguno de ellos. Y no se nos ocurre meterles un aparato en la boca para que les empuje los dientes hacia fuera je je

Ya hay muchos países que desaconsejan categóricamente el uso del tacatá pero Canadá fue más lejos convirtiéndose en el año 2004 en el primer país que prohibía su publicidad y su venta.

 

¿Tú qué opinas?

¿Cuál ha sido tu experiencia con el tacatá?

¿Crees que deberían prohibirlo también en España?

 

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¡Gracias!

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4 Comentarios

  • Responder Desy rc 25 mayo, 2015 en 12:44

    Hombre yo lo uso, poco pero lo uso, mas bien para poner al bebe mientras cocino o plancho, normalmente esta en el suelo pero ya sabemos que a estas edades pues cabezazo va y viene, prefiero sinceramente un rato al tacata que un boño, saludos!

    • Responder AdoroSerMama 25 mayo, 2015 en 23:38

      ¿Has probado el parque cuna?
      Yo lo usé con mi hija y la verdad es que muy bien porque le metía dentro los juguetes y se lo pasaba pipa. Y riesgos cero. (Teniendo en cuenta que no podemos quitarles ojo nunca je je)
      Besazo y gracias por tu opinión!

  • Responder Esmeralda 27 mayo, 2015 en 14:59

    Yo lo tengo sin estrenar y eso que me lo regalaron porque yo lo pedí , pero leí artículos como este y no la meto… Tiene 8 meses. El parque si ,le encanta y juega mucho.

  • Responder Paloma Del Valle 4 noviembre, 2015 en 11:06

    Gracias por este post tan interesante. Mejor estar siempre presentes con nuestro bebé y acompañarlo a gatear que es muy beneficioso para su desarrollo motor. He escuchado que se desaconseja el tacatá por posibles lesiones en la espalda por impulsos prematuros al querer andar.

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